VENCIENDO MIEDOS: HACIENDO AMIGAS



Mi esposo tiene la gran facilidad de acercarse de la nada a personas que nunca ha visto, tener una plática por mucho rato y al poco tiempo hacerse buen amigo de ellos. Yo al contrario, no poseo esa característica. Justamente hace unos días le comenté a mi esposo que me gustaría que Leo saque eso de él.

A partir de un post que publiqué, una de las bellas mamis que me siguen, con quien he podido estar más en contacto por medio de Instagram con ella y que está viviendo lo mismo al vivir en el extranjero, me preguntó que cómo le hacía para no perder la cordura al ser una mamá que se queda en casa 24/7 y que no tiene vida social. Le escribí todo lo que he hecho para tener mi mente ocupada desde que nos mudamos aquí (entre ellas este blog), pero me di cuenta que no he salido al mundo real. 

Me dejó pensando mucho esa conversación y el siguiente paso que debía tomar si quiero comenzar a formar una vida aquí. Ahorita las cosas han estado bien así pues Leo aún es un bebé, nos faltan muchos lugares por conocer y estamos formando poco a poco un hogar; todo eso me ha mantenido ocupada. Pero en algún momento debo salir de la seguridad de mi casa, tengo que perder mis miedos para que mi hijo vea que su mamá es algo más que una mamá. Es una mujer con intereses y metas, una mujer que sea un ejemplo para él.

No es tanto como un miedo, pero definitivamente yo no puedo llegar con un grupo de mujeres que no conozco y comenzar una plática así como así. No es algo fácil para mí, de hecho es algo que se me complica bastante. Así que la semana pasada di el salto.  

Hace varias semanas encontré un grupo en Facebook de mamás latinas en la ciudad en donde vivimos. No había muchas publicaciones ni actividad reciente, así que supuse que era uno de los tantos grupos que se crean y luego quedan en el olvido. Pero de todas formas publiqué un comentario donde preguntaba si no se hacían reuniones entre las miembras del grupo para conocerse entre ellas, les conté un poco de mi historia y presioné el botón de "publicar".

A las pocas horas tenía respuesta de una de ellas, en donde me decía que no se había pensado en hacer una reunión entre todas pero que era una buena idea. Me invitó a su casa el sábado siguiente para platicar y organizar algo. Me platicó que ella entendía por lo que estaba pasando y que sabía lo duro que era un comienzo lejos de tu país, que es algo muy difícil. Me dio la dirección de su casa para vernos y tomar un café.

Acepté la invitación con un poco de duda, no se si sea sólo cosa mía pero el ir a casa de un desconocido no es algo que considere muy seguro. Futura amiga, si están leyendo esto te aclaro que no es contra tí, sólo que este mundo está muy loco y espero comprendas mis reservas.

Pero bueno, era ahora o nunca, así que le dije a mi esposo que me llevara a la casa de.. Clara Clayton (para respetar la privacidad de mi nueva amiga le pondremos este nombre ficticio).

El sábado llegamos los tres a casa de Clara, me bajé del carro para dirigirme a la puerta y mi esposo me esperó para verme entrar (se suponía que sólo me dejaría ahí y se iría de regreso a nuestra casa junto con Leo). Me recibió Clara de una forma muy amable y saludó a lo lejos a mi esposo y le hizo una seña para que él también entrara. Al final terminamos mi esposo, Leo y yo conociendo a nuevas personas.

Conocimos a los hijos y esposo de Clara, dos amigas y el esposo de una, además de la hijita de una de ellas. Algunos son originarios de Costa Rica y otros de Panamá.  Nos recibieron con comida, les platicamos sobre nosotros, nos preguntaron cómo nos hemos sentido aquí y ellos nos contaron también un poco sobre su vida.

Llegamos a las 4:00 pm y nos fuimos a las 11:00 pm. Nos recibieron de una manera muy cálida y nos hicieron sentir bienvenidos. Estaban encantadas con Leo. Esta foto es de cuando fuimos a un parque cerca de su casa junto con los niños para que estuvieran en los juegos un rato.

Clara nos dijo que podíamos contar con ella para ser niñera de Leo si lo necesitábamos, cosa que hizo brillar nuestros ojos y poner una sonrisa.

Estuvimos en el patio, donde los niños comieron malvaviscos que pusieron en una fogata (yo también probé), escuchando música en español (entre las canciones salió la de Despacito) y bebiendo unas Coronas (yo no bebí, pero se me antojaron muchísimo). Leo y yo volteábamos a todas partes encantados porque no habíamos estado así con más personas.

Para mí todavía fue raro, pues como les comentaba al inicio, me cuesta soltarme cuando estoy con personas nuevas, pero sé que poco a poco iré sintiéndome en confianza.

Por lo pronto ya tenemos invitación al cumpleaños #8 del hijo de Clara y hoy en la tarde iré a una clase de zumba con ella, ya les contaré cómo me fue.

Espero que en próximas publicaciones les cuente otros episodios más de "venciendo miedos" (pondré de mi parte para que así sea).

Que tengan bonito inicio de semana y disfruten del eclipse!

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