SIMULACRO DE DESTETE
La semana pasada salí de casa por un rato. Dejé una bolsita de mi leche descongelándose en el refrigerador y le dije a mi esposo que si Leo parecía tener hambre se la diera en el vasito entrenador que le acabamos de comprar; no en un biberón pues Leo ya no los acepta. Pensé que el vaso tampoco sería bien recibido por mi hijo, pero mientras estaba sola en la tienda recibí en mi celular una foto de mi bebé tomando la leche de su vasito, él mismo lo sostenía con sus manitas. No pude evitar emocionarme, mi bebé ya está creciendo! También me molesté un poco conmigo misma, por qué decidí salir y me perdí de esta primera vez de mi hijo? Pero inmediatamente después de esos pensamientos, hubo un sentimiento en particular que me invadió: nostalgia. Este sería el comienzo del fin de la lactancia materna? De repente me dio un extraño miedo, mi bebé preferiría su vasito en lugar que a mí? Es curioso cómo reaccionamos a pesar de lo que decimos. Yo me quejé mucho de la lactancia ...