MAMÁ, CONFÍA EN TU INSTINTO



Esta foto la tomé en la cocina de nuestra casa, en el momento en que mi bebé estuvo listo para probar alimentos; a los 8 meses de vida él decidió que ya se le antojaba la comida.

Desde que comenzamos le ofrecí papillas y también comida en trozos, pero todo terminaba en el piso, embarrado en el pelo de mi bebé o en el estómago de mis perros. 

Cada que hablaba con mi familia en México me preguntaban cómo estaba comiendo Leo; escuchaba comentarios de todo tipo, algunos decían que lo forzara, otros mostraban preocupación de que no había comenzado a probar alimentos, me decían que sería malo para comer y otros más me contaban que bebés más pequeños que mi hijo ya hasta comían tacos de carne asada con 3 diferentes tipos de salsa (esto último lo exageré un poco).

Ya había leído varias veces que los bebés deben cumplir ciertos requisitos para iniciar con la alimentación complementaria, entre ellos el mostrar interés por la comida. Había releído todo, opiniones, artículos y demás. Todo indicaba que había que respetar los tiempos del bebé (obviamente observando que su salud estuviera bien) y que no había que forzar las cosas.

Aún con la información en mano, tantos comentarios me hicieron comenzar a dudar, me comencé a estresar porque mi hijo no comía nada. Mi esposo lo notó y me dijo que lo tomara con calma y no me desesperara. Yo sabía que lo que él me decía tenía razón, mi propio instinto me decía que mi bebé estaba bien pues lo miraba de buen humor, tenía sus tomas de LM normales y ensuciaba pañales como si no hubiera un mañana. Pero aún con todo eso, los comentarios comenzaron a hacer ruido en mi cabeza y me hicieron dudar y preguntarme si algo estaba mal.

La foto fue justo después de que dejé de saltar de gusto al ver que comió. Leo se me quedó viendo con una sonrisa. Era la primera vez que le acerque la cuchara con comida sin mucha esperanza de que pasara algo, pero así de la nada mi bebé abrió su boca y se acercó con interés a probar lo que le estaba ofreciendo. No pude sentirme más feliz.

Justo después de eso recordé lo que ya me he dicho en otras ocasiones, debo confiar en mi instinto; todas las mamás debemos de hacerlo porque no hay quién mejor que nosotras que podamos decir si algo va bien o mal con nuestros bebés.  

Si vemos que nuestros hijos están sanos, felices y nuestra intuición nos dice que ellos están bien, entonces no nos dejemos llevar por lo que todo mundo dice. Y también si algo no nos gusta y sentimos que hay algo mal, más vale pecar de exageradas y pedir una opinión experta.

Esto es lo que a mí me ha funcionado, creer más en mí y en mi bebé.

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