LOS PRIMEROS 7 DÍAS COMO MAMÁ


Mi mejor amiga acaba de tener a su primer bebé hace un par de días. He visto algunas fotos de ella y de su bello bebé y no pude evitar transportarme a 9 meses atrás cuando comencé a ser mamá. 

No tuvimos exactamente la misma experiencia en nuestros partos, pero creo saber cómo se siente ahorita. Todo es nuevo, estás exhausta, estás con dudas de cómo hacer las cosas, estás comenzando a enamorarte de esa nueva personita que llegó a poner tu mundo de cabeza.

Esta foto fue tomada 8 días después de que naciera Leo. No sé si lo noten, pero creo que me veo incómoda, algo tensa, estoy casi segura que estaba pensando: lo estoy cargando bien? ya repitió? estará cómodo?

Me dio mucha ternura ver esa foto, un recién nacido con una mamá que también acababa de nacer.

Esos días sin duda fueron de los más pesados de mi vida, no creo haber estado así de cansada nunca. Mi bebé no resultó ser de esos bebés que, cuenta la leyenda, duermen todo el día (existen de verdad?). Tuvimos quizás unos 2 días que dormía durante la tarde pero después todo se descontroló y teníamos fiestas de llantos las 24 horas.

Mi mamá y hermana estuvieron con nosotros esos primeros días, ellas se encargaban de todo lo de la casa y eso me permitió concentrarme sólo en Leo. Recuerdo una noche que mi mamá se ofreció a cargar a Leo para que yo pudiera descansar; resultó que ella tenía el súper poder de dormir a mi hijo en sus brazos por horas, así que mi marido y yo nos fuimos a dormir un rato. Caímos inconscientes creo que por 2 horas, no nos movimos de la misma posición de tan cansados que estábamos; cuando mi hermana fue con Leo a la recámara para que le diera de comer, sentí que había dormido apenas 15 minutos. Creo que la falta de sueño es lo más difícil esos primeros días. 

Estaba también el asunto de darle de comer, Leo se quedaba pegado a mí por horas, caía dormido y en cuanto lo soltaba en su camita pegaba el grito y quería pegarse de nuevo a mi pecho. Miles de preguntas en mi cabeza: se quedó con hambre? me está saliendo suficiente leche? Tantas cosas que después fui entendiendo sobre la marcha; supe de la existencia de las crisis de crecimiento, mi bebé no se quedaba con hambre sino que quería estar pegado a mí para así producir la leche que él necesitaba; el saber eso me dio tranquilidad y certeza de lo que estábamos pasando.

Tengo un momento en particular que nunca voy a olvidar, en el que Leo había comido por 3 horas seguidas y cuando iba a acostarlo lloró como usualmente lo hacía. Mi esposo me dijo que se lo diera para que él pudiera hacerlo dormir, porque él también tenía el súper poder de tranquilizar a mi bebé, todos menos yo, conmigo lloraba más, me arañaba, se movía, en fin, de hecho sentía que mi propio bebé no me quería.

Mi marido tomó a Leo en sus brazos y se acostó junto a mí en la cama, dijo que me durmiera y descansara, pero yo seguía viendo a mi bebé inquieto y sollozando. La parte cansada de Rebecca decía: ya comió por 3 horas! no puede tener hambre! Pero en el fondo sabía que mi bebé necesitaba estar junto a mí, por más cansada que estuviera era algo que debía hacer. Y fue en ese momento, donde Leo volteó directamente a mí, mientras estaba acostado en el pecho de mi marido me vio con sus ojos grandes y medio llorosos, me estaba pidiendo que lo agarrara de nuevo; fue ese justo el momento en que me di cuenta de él es mi responsabilidad de por vida, debo estar ahí para él, fue cuando me di cuenta de que yo era la mamá de alguien, esto se hizo real.

Esa primer semana sin duda fue la más intensa que he vivido, la más cansada, de bastante aprendizaje, en la que lloré mucho, con tantos sentimientos al mismo tiempo.

Veo esa foto y noto lo mucho que hemos cambiado, yo estoy un poquito más segura de lo que estoy haciendo y ese pequeño recién nacido es hoy el regordete de 10 kilos que traigo cargando por toda la casa en medio de risas y juegos.

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