EL QUE NO SE QUEDA QUIETO



Me siento muy confiada para mi próximo viaje con Leo, hasta mencioné que el cambio de pañal en el diminuto baño del avión ya no sería algo porque temer, pero creo que olvidé un pequeño detalle, mi bebé de 10 meses ya no es el mismo con el que viajé 4 meses atrás, el bebé que tengo ahorita es todo un torbellino.

Justamente hace rato comentaba con una prima lo increíble que cambia un bebé en su primer año de vida. Al principio sólo comía, dormía y hacía del baño. En cambio hoy se sienta, gatea, trata de pararse, grita, se carcajea, me jala el cabello, aplaude, me pica los ojos, avienta cosas, reniega, me abraza, en fin! toda una personita con miles de cosas nuevas.

Así que no pude evitar preguntarme, ahora que mi bebé ya no se queda quieto, cómo va a ser nuestro vuelo?

El está descubriendo todo lo que puede hacer con sus brazos y piernas, tanto que últimamente he batallado en dormirlo pues quiere seguir practicando las diferentes cosas que ya se dio cuenta que puede hacer, así que se levanta y quiere seguir la fiesta hasta más tarde.

Ya no le gusta estar acostado, lo peor que podemos hacer es tener la osadía de acostarlo. Para qué? si puede estar sentado viendo todo a su alrededor.

Se ha hecho todo un escapista a la hora de cambiarle el pañal. Cada que lo acuesto empieza a quejarse y a mostrar su desaprobación ante las acciones de su madre y por su reacción pareciera que lo estoy torturando. Y no contento con dejarme ver su desacuerdo, decide que tomará cartas en el asunto. Se da la vuelta hacia su pancita, se apoya en sus manos para levantarse, logra sentarse y después de eso emprende el escape sin el pañal puesto, con riesgo de accidentes espectaculares. Todo esto ante mis ojos, ya que después de la caída que sufrió no lo dejo ni un minuto solo en mi cama.

La verdad me da risa ver su cuerpecito regordete en plena huída, pero cómo me hace batallar! Y de verdad que siento que trabajo contra reloj pues ya me ha caído pipí como proyectil varias veces, así que el apuro por volver a acostarlo y ponerle el pañal de inmediato es muy grande.

Parecemos luchadores en cada cambio de pañal, tardo más en volverlo a acostar que en lo que se vuelve a levantar y comienza el gateo intenso. No puedo evitar reírme y él se ríe junto conmigo, como si entendiera que está siendo travieso. 

Sólo puedo imaginarme cómo será más adelante cuando ya comience a caminar, tendré un exhibicionista huyendo sin pañal por toda la casa mientras corro detrás de él?

Debo admitir que me llena de orgullo ver todos estos logros nuevos, cada cosa me hace sentir muy feliz, el ver que está haciendo las cosas a su propio ritmo y tiempos. Es muy divertido descubrir qué pasa cada día.

Nada más ruego para que no quiera jugar al escapista en el avión!

Sus bebés son escapistas también?

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