QUE NO PERDAMOS ESA MIRADA


Ojalá que a todos se nos quedara esa mirada traviesa por siempre, que encontráramos alegría más seguido y nos emocionáramos como cuando éramos niños.

Que alegría me dio de ver a Leo con esa carita varias veces esta semana, pero fueron dos momentos en particular que me quedaron más grabados.

Uno fue cuando vió con curiosidad el juguete nuevo que estaba armando para que él pudiera usarlo por primera vez. Generalmente no muestra demasiado interés por los juguetes que le damos pues aún es muy pequeño, juega con ellos, los avienta y si no los alcanza ya no se preocupa por ellos. Pero esta semana se dió cuenta de que había algo nuevo, algo que tenía luces y hacía sonidos. El estaba en su corral y en cuanto vió que puse la caja encima de mi cama que quedaba junto a él, no paro de ver fijamente la cosa nueva que había llegado, como diciendo: eso es para mí?. Si yo presionaba sin querer uno de los botones del juguete y prendía una luz o sonaba una canción, Leo ponía una sonrisa de oreja a oreja y movía todo su cuerpo emocionado; noté por primera vez que me miraba con impaciencia como diciendo: mujer apúrate! ya quiero jugar con eso! 
En ese momento me dieron ganas de que ya sea Navidad, estar junto al árbol y ver esa carita de ilusión al abrir los regalos.

Y el otro momento fue esta foto, esos ojos que sólo reflejan alegría y ganas de jugar con el agua en la tina.

Desde que comencé a bañar a mi hijo siempre lo hice encima del lavamanos del baño, me queda a buena altura, tenemos el espejo frente a nosotros donde Leo disfruta verse y sonreírse a sí mismo y tengo todo lo que ocupo a la mano. Pero este niño mío crece y se mueve cada vez más, le encanta chapotear y jugar con el agua, siempre me río con él pero acabo empapada y el piso del baño termina hecho un desastre. Hago el baño lo más rápido que puedo para que sea mínimo el daño en el baño. Hasta que mi marido me dijo que por qué no ponía la tinita de Leo dentro de la tina grande (así le hace él cuando le toca bañarlo). Qué resultó? Una espalda más adolorida para mí pero definitivamente un baño más relajado para los dos. Se movió todo lo que quiso sin que yo lo limitara para que no me mojara, se la pasó riendo y yo todavía más. 
Cuando salí del baño mi marido me preguntó que cómo me fue, y le respondí que fue más cansado pero más divertido.

Ahora comenzaré a dejarme llevar más para disfrutar como cuando era niña, teniendo más curiosidad y menos miedo por las cosas nuevas que se me presenten, sin preocuparme tanto porque se moje el piso.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

MAMÁS, TODAS FUIMOS PRIMERIZAS

10 COSAS QUE ME AYUDARON CON LA LACTANCIA MATERNA

Sobre mí