SIMULACRO DE DESTETE



La semana pasada salí de casa por un rato. Dejé una bolsita de mi leche descongelándose en el refrigerador y le dije a mi esposo que si Leo parecía tener hambre se la diera en el vasito entrenador que le acabamos de comprar; no en un biberón pues Leo ya no los acepta.

Pensé que el vaso tampoco sería bien recibido por mi hijo, pero mientras estaba sola en la tienda recibí en mi celular una foto de mi bebé tomando la leche de su vasito, él mismo lo sostenía con sus manitas.

No pude evitar emocionarme, mi bebé ya está creciendo! También me molesté un poco conmigo misma, por qué decidí salir y me perdí de esta primera vez de mi hijo?
Pero inmediatamente después de esos pensamientos, hubo un sentimiento en particular que me invadió: nostalgia. Este sería el comienzo del fin de la lactancia materna? De repente me dio un extraño miedo, mi bebé preferiría su vasito en lugar que a mí?

Es curioso cómo reaccionamos a pesar de lo que decimos. Yo me quejé mucho de la lactancia materna en mis inicios por todo el estrés que me causó; ahorita ya no me quejo, pero muchas veces ya quiero mi cuerpo de vuelta, el poder tomarme unas cervezas sin preocupación, el poder salir más seguido sola y dejar a Leo con su papá sin tener prisa porque debo regresar a darle de comer, el poder dormir varias horas seguidas sin despertar con un pecho a reventar.

Todavía deseo muchas veces eso, pero al ver que mi bebé aceptó ese vasito me dio una probada de lo que más adelante pasará, algún día dejaré de alimentarlo con mi pecho, algún día volveré a tener esa libertad, pero también cuando ese día llegue, ya no volveré a ver esos ojitos mirándome de esa manera, con una mirada de entre alegría y agradecimiento, esa mirada que sólo yo conozco. Ya no volveré a sentirme tan cerca de mi hijo como ahora, ya no buscará mi pecho por consuelo, se irá para siempre el remedio infalible para todos los males.

Aún nos queda tiempo para llegar a ese final, pero mientras el día llega viviré el momento y seguiré disfrutando de esa mirada, de esa conexión que tenemos sólo para nosotros dos.

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