CÓMO VIVE LA LACTANCIA MATERNA EL PAPÁ?



La semana pasada, mientras ideaba lo que quería escribir sobre la lactancia materna, me quedé pensando que aunque principalmente mi bebé y yo somos quienes hemos pasado juntos todo esto, mi esposo también ha estado con nosotros acompañándonos en este proceso.
Me dio curiosidad y le pedí que si me podía escribir algo sobre la lactancia materna, una opinión que tuviera o cómo se ha sentido al respecto (y si que se inspiró al responderme!).

Esto es un fragmento de lo que me contestó:

"He visto como la mamá y el hijo crean un vínculo único durante esos minutos, es un momento que sólo la mamá pudiera describirlo con exactitud.
Para mí ha sido una buena experiencia, por supuesto tiene varias aristas y una de ellas es muy difícil, me refiero a las primeras semanas para una mamá primeriza. Quizás no todas pasen o pasaron por esto, pero las primeras semanas fueron complicadas para mi esposa, y para mí fue muy difícil verla sufrir física y emocionalmente, el dolor físico no me preocupaba, sabía que con medicina o reposo se solucionaba, la parte emocional del proceso es lo que preocupa. Ver sufrir a las dos personas que más amo y poder hacer poco o nada para solucionarlo, simplemente era frustrante, solo me quedó investigar sobre el tema, dar mi apoyo, hablar cuando era necesario y hacer todo eso de la manera más delicada posible. Ese infame momento en que no sabes si salir del cuarto, sentarte a su lado, abrazarla, acariciarla, sobarle, darle consejo, ánimos o simplemente distraerla con un chiste, es una situación sumamente complicada; un paso en falso y caes al precipicio.
Ahora todo es menos complicado, y para ser sincero, la dejo a solas cada vez que alimenta al bebé. Sigo pensando que es un momento único y privado entre ellos, no me gusta estar presente, y no porque me desagrade o no me guste involucrarme en sus vidas , si no porque es “su momento”. Creo que esa última palabra es mi forma de ver la lactancia materna, como “el momento” único e irrepetible, unos minutos en que mamá e hijo se compenetran y comienzan a intimar de una manera muy especial y diferente a lo que estamos acostumbrados a vivir. Muy diferente a lo que un papá puede llegar a ser para el bebé."

Cuando terminé de leer su correo caí en cuenta de que el inicio de la lactancia materna puede ser complicado también para el papá, nos ven sufrir y no pueden hacer mucho. No noté esto en esos momentos, yo me concentré en mi bebé y en mí, nunca se me ocurrió que también fue difícil para mi esposo. Sólo notaba que en las madrugadas mientras yo tenía que amamantar a Leo, sintiendo dolor y cansancio, mi esposo dormía y yo no podía evitar pensar con cierta molestia: "ah! por qué él duerme y yo no? él también debería de pasar por esto!" jajaja . El estaba igual de agotado que yo, las desveladas nos tenían como zombis, así que caía rendido, pero eso no evitaba que yo lo envidiara y quisiera aventarle una almohada para despertarlo. Así que por lo mismo no noté que él podía estar pasándola mal también.

También me llamó la atención que en mi blog recibí un comentario de un compañero de la carrera, que también ya es papá y me dijo esto:

"Con tu post recordé que los papás también sufren. Yo tuve que buscar los famosos saca leche de diferentes marcas y modelos, pero a ella le desagradaban mucho y también me tocó verla llorar diciendo que se sentía mala madre".

Definitivamente, los papás también la pasan mal.

En esto de la lactancia materna es importante formar equipo con tu pareja, apoyarte en ella y pedirle ayuda siempre que lo necesites. Recuerdo que una vez que por fin logré un buen agarre con Leo le pedí a mi esposo que nos tomara una foto para que yo no fuera a olvidar cómo acomodarlo la próxima vez; en otra ocasión le pedí que él me acomodara al bebé porque en mi desesperación ya no encontraba la manera de pegarlo a mi pecho. 

Y si algún papá me está leyendo y no sabe cómo puede formar parte de esto con su pareja, por experiencia propia le digo que siempre agradeceremos que nos lleven comida o agua mientras amamantamos, que nos alcancen el celular que olvidamos a unos metros de nosotras, que le cambien el pañal o le saquen los gases al bebé, que ellos lo arrullen para que así la mamá pueda dormir un ratito, que limpien la casa o hagan la comida.

Esto es cosa de dos y agradezco que mi compañero de equipo está siempre conmigo.


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